Cuando encargaste tu web, lo que se vendía era eso: una web. Punto. La montó alguien que sabe de código, no de ventas, y nadie se sentó a pensar qué tenía que conseguir.
Así que cuenta quién eres y a qué te dedicas. Lo que no hace es llevar a nadie de la mano hasta escribirte.
Y quien te encuentra llega desde el móvil, con prisa y con otras cinco pestañas abiertas. Si tiene que buscar cómo hablar contigo, no lo busca: cierra.
Llevo once años en marketing digital y he hecho más de setenta webs. Antes de montar Lince Studio, estos son los números que he movido.
Marcas con las que he trabajado: Zara · Abanca · Museo Thyssen
Esto es todo lo que entra cuando te hago la web. No hace falta todo desde el primer día: se empieza por lo que antes te traiga un cliente.
Nada de plantillas con tu logo encima. Se parte de lo que vendes, a quién y qué tiene que hacer quien entra, y de ahí sale la web. Por eso ninguna de las que he hecho se parece a otra.
Hay una disciplina que estudia por qué unas webs convierten visitas en clientes y otras no, y yo me formé en ella en la escuela que la enseña. No diseño a ojo: cada botón y cada formulario están donde están por un motivo.
Quien te busca llega desde el móvil, con prisa y con otras cinco pestañas abiertas. Si tarda, se va. Mis webs cargan en décimas de segundo y pesan menos que una foto.
Una web que no encuentra nadie es un folleto caro. La tuya sale montada para posicionar desde el primer día, y también para que ChatGPT y Perplexity la citen cuando les preguntan por tu sector.
Una web no se entrega y se olvida: se cae un plugin, caduca un certificado, cambia un horario. Si quieres, me quedo yo con eso. Y si no, te la dejo en un sitio donde puedas tocarla tú sin romperla.
Sectores distintos. Ninguna plantilla de catálogo.
Captación de clientes de hipoteca. Carga en 65 milisegundos y pesa 19 KB.
Un gremio donde nadie se fía de nadie. La web va de quitar ese miedo.
Un sector donde todas las webs se parecen. Esta no se parece a ninguna.
Pedir cita a las once de la noche, desde el móvil y sin llamar a nadie.
Cuatro pasos. Sin reuniones de relleno y sin presentaciones de cuarenta diapositivas.
Me cuentas qué vendes, a quién y de dónde te entran clientes hoy. Y luego hago lo que casi nadie hace: entrar en tu web como entra tu cliente, desde el móvil y con prisa, e intentar contactar contigo.
Antes de hablar de colores: qué tiene que hacer quien entra, por qué no lo está haciendo hoy y qué páginas hacen falta para que lo haga.
La misma persona con la que hablaste el primer día. Sin pasarte a nadie, sin plantilla de catálogo y con tus fotos y tus textos.
Publicar no es terminar. Miro cuánta gente entra, por dónde llega y en qué punto se cae, y eso dice qué hay que cambiar.
Las que me hacen en la primera llamada, contestadas aquí para que no tengas que gastarla en eso.
Una web de presentación, entre dos y tres semanas desde que tengo tus textos y tus fotos. Si hay tienda, reservas o varios idiomas, se alarga, y te lo digo antes de empezar, no a mitad.
Lo que más retrasa una web casi nunca es el diseño: son los textos y las fotos. Si vas corta de eso, también lo resuelvo yo.
Hoy cualquiera puede montar una web con una plantilla. Lo que no se resuelve con una plantilla es saber qué tiene que decir, en qué orden y dónde va cada botón para que quien entre acabe escribiéndote.
Si tu negocio no depende de internet para traer clientes, monta una plantilla y ahorra. Si depende, esa diferencia es la que te cuesta dinero cada mes.
Sí, y no como un extra: desde el primer día. Los títulos y los textos se escriben a partir de lo que de verdad busca tu cliente, con datos de búsquedas reales, y la web sale montada para que Google la entienda.
También la preparo para que ChatGPT y Perplexity la citen cuando alguien les pregunta por tu sector. Eso ya está pasando y casi nadie lo está haciendo todavía.
Sí. La web es tuya, con sus accesos y su dominio a tu nombre, y te la dejo en un sitio donde puedas cambiar textos y fotos sin romper nada.
Y si prefieres no tocarla, me quedo yo con el mantenimiento.
Vivo en Alicante y me gusta sentarme con quien tengo cerca, pero el trabajo es el mismo en remoto. Tengo webs hechas para negocios de aquí y de fuera.
Lo que sí cambia es el SEO local: si tu cliente te busca en tu ciudad, eso se trabaja distinto, y ahí tener a alguien que conoce la zona se nota.
No llegamos a ese punto, porque la ves montada mucho antes de que esté acabada. No trabajo a puerta cerrada para enseñarte un resultado final que o te gusta o te aguantas.
Gente que me ha tenido trabajando con ellos. Con nombre y empresa: están en LinkedIn, por si quieres preguntarles.
Vero es una profesional con una sensibilidad, criterio y capacidad crítica especial, de esas que encuentras pocas en el camino. Tuve el placer de contar con su buen hacer en Kimoon, y su foco fue conseguir que cada euro invertido por el cliente, en un mundo complejo como el del marketing B2B, retornase multiplicado. Es alguien con quien siempre merece la pena contar.
Vero trabaja de una forma cercana desde la primera toma de contacto. Documenta todos sus avances y te lo explica de forma muy clara y didáctica. Se implica como si el negocio fuera el suyo propio. Estamos encantados con la nueva web y seguimos trabajando con ella para el posicionamiento SEO. Muy recomendable.
Si lo que necesitas no es exactamente una web nueva.
Ya tienes web, pero no te encuentra nadie. Eso no se arregla rehaciéndola: se arregla posicionándola.
Lo mismo que esto, para negocios de Benidorm y la Marina Baixa.
Y lo mismo para Altea y alrededores.
Cuéntame qué vendes y a quién, y te digo si lo que te hace falta es una web nueva o arreglar la que ya tienes.
Sin llamada de ventas y sin presentación de cuarenta diapositivas.
Cuéntame tu caso
Esta página está a medio escribir. Faltan ocho secciones: lo que incluye, tus números, los precios, cómo trabajas, el portfolio, las preguntas frecuentes y el cierre.
Lleva noindex, así que Google no la ve.